La historia del Laboratorio Arcadia

Descubrir dónde se localizaba la mítica Arcadia, sin tener acceso a casi ninguna fuente documental, fue una de las primeras investigaciones que realicé, siendo apenas un niño. Por aquel entonces ya me encontraba enamorado del Mundo Griego. Con frecuencia leía y estudiaba a la antigua cultura de los helenos. Sentía que allí me formaba y me identificaba con lo que quería para mi propia vida.

Pero fue con la serie para niños “Les modes englouties” (traducida al español como “Espartaco y el sol bajo el mar”), que escuché por primera vez sobre la mítica Arcadia. Mi hermano mayor me contó que, más que una fantasía de dibujos animados, esta idea había sido tomada de la historia de la Antigua Grecia.

“Qué maravilla!!!”, pensé. Dos de las cosas que más amaba estaban conectadas entre sí. Desde ese instante no me detuve hasta encontrar el lugar exacto donde se encontraba esta legendaria región. ¡Y sí que lo logré! Recuerdo que fue un día de gran júbilo para mí. Mostré a todos con orgullo el resultado de mi búsqueda.

 

También, por aquellos años de mi niñez, estaba fascinado con la Física y la Química. Leía y estudiaba los libros que tenía a mi disposición y construía mis propios inventos. Fue entonces que un día decidí construir mi propio laboratorio, un lugar en el que pudiera guardar mi creciente suministro de piezas y artefactos, así como para poder trabajar con las condiciones requeridas.

De este modo nació aquel laboratorio. En un principio tuvo hasta bandera e himno, como si se tratase de una república independiente dentro de los dominios de mi hogar. El nombre vino luego.

 

Mi niñez también giraba alrededor de mi pasión por la historia universal. Mi debilidad por la cultura griega, mi compromiso político con la mítica URSS, y aquel universo de ciencia e inventos de primitiva tecnología, la cual recibió el último empujón motivacional con la historia de los Spellbinder fueron la materia prima de ese mundo que se gestaba a mí alrededor y que me marcaría para toda la vida.

Así, pues, no tardé en denominar a todo aquello como Laboratorio Arcadia. En sus paredes todavía se pueden ver dibujados sus símbolos, escudo y palabras en el idioma secreto que le creara. Solo dejé de visitar el Laboratorio cuando, siendo ya adolescente, tuve que abandonar el Valle para ir a estudiar lejos.

Pero luego del Año de La Síntesis (2008) y el redescubrimiento de La Obra, comprendí que necesitaba más que nunca al Laboratorio Arcadia, que aquello que creara siendo un niño no había sido un juego, sino que instintivamente había surgido con un preclaro fin.

De nuevo hoy ya funciona el Laboratorio Arcadia, esta vez con una renovada misión e integrado a un gran proyecto. En este sitio web tiene su espacio como sede de investigaciones del ámbito de las ciencias sociales. Hoy contamos con el Proyecto Economía 3.0 y Civilización Comunista.

Sin embargo, su visión es mucho más ambiciosa. El Laboratorio es el encargado de construir una nueva forma de acceder al conocimiento y de reinterpretar lo que entendemos por este. Lo que hoy se conoce como ciencia, pseudociencia, esoterismo y magia, serán la materia prima de esa Nueva Comprensión que construimos en aras de sentir el maravilloso mundo en que vivimos.

Andrey V. Ruslanov / 21.marzo.2015