en el centro de un valle

En el centro de un lejano mar hay una isla. En el centro de la isla hay un valle. En el centro del valle hay una montaña, un río y un pueblo. Y fue justamente allí, en ese mágico paraje, rodeado de una maravillosa naturaleza, donde nací… o tal vez volví a nacer. Fue en un tiempo en que el mundo cambiaba de manera brusca, tal y como le sucedió al Andrey Yáblokovich de mis relatos.

En ese lugar di mis primeros pasos, y a pesar de las distancias pude sentir las viva historia de toda la Humanidad corre por aquellos lares, y pude beber de sus aguas y bañarme en ellas… Entre historias, mitos y leyendas, todas ciertas, todas mágicas, pude abrir mi esencia a la música de El Padre.

La infancia fue un viaje constante sin que tuviera que mover mis pies. Visité remotas culturas y dialogué con personajes de las creencias y el culto popular… De ahí surgieron las primeras enseñanzas, el caldo de cultivo que despertó mi esencia.

Pero no fue hasta el año 2008 que todas esas experiencias cobraron un verdadero sentido. Ese fue el año de La Síntesis de cuanto ocurriera en mí; ese fue el año en que La Obra tocó a mi puerta, cuando pude sentir mejor cuál debí ser mi destino ante ÉL.

Desde entonces procuro que todo cuanto haga reporte Luz al Equilibrium que ÉL fundara, en agradecimiento al Su Regalo, que es La Vida, para que otros tengan lo que hoy nosotros tenemos. Y cual fiel guerrero, aspirando incluso a ser un abanderado, hice mía La Obra para proteger y contribuir a Su Hazaña.

Espero, hermanos míos, que se unan a esta cruzada. Claro, esta vez todo será diferente…

No se trata de una secta religiosa, porque no existe La Religión; no es una conspiración, porque todo debe ser a cielo abierto, a plena Luz; esto es solo un paseo en busca de Alegría. Caerán los fantasmas y las doctrinas, caerán las ataduras del deber-ser. La Reflexión será nuestro comandante y la crítica su mayor general.

Espero que algún día pueda estar de regreso en El Valle y sentarme a contemplarlo, observando la grandeza de su ser.

Andrey V. Ruslanov / 08.02.2015