elecciones uk 2015

Este siete de mayo será jueves de elecciones generales en el Reino Unido. Nuevamente conservadores y laboristas lideran las encuestas, mientras que los partidos «alternativos», como el Verde, el Independentista de Escocia y el UKIP, irrumpen en el escenario con atrevidas  aspiraciones.

Muchos coinciden en que son los comicios más reñidos desde 1992. Según una encuesta publicada en ABC.es, la dos principales formaciones políticas se encuentran empatadas con un 33% de respaldo de los electores.

De este modo resulta poco probable que uno de estos dos partidos alcance la mayoría absoluta de 326 escaños, de los 650 que posee el Parlamento, por lo que inevitablemente tendrán que formar alianzas para gobernar.

La retórica de los contendientes en las campañas electorales y los debates televisivos tienen el acostumbrado ímpetu de estos casos; sin embargo, el desgate es evidente. Los ciudadanos británicos ya no pueden distinguir entre la derecha y la izquierda, sobre todo cuando esta última ha defraudado a sus electores aplicando programas tan neoliberales como los propuestos por los conservadores.

Tenemos a un Ed Miliband, del Partido Laborista, hablando de responsabilidad fiscal e inevitables recortes, como supuesta alternativa al reforzamiento del plan de ajuste prometido por el conservador Cameron, considerado como uno los más drásticos de toda la Unión Europea.

El Partido Liberal Demócrata, bisagra entre ambos y en coalición con los conservadores en estos momentos, mantiene a su líder Nick Clegg como la promesa para el cargo de Primer Ministro. Pero, muchos consideran que cede terreno ante el empuje de los independentistas escoceses y su principal figura ya no convence a los votantes.

Este debilitamiento de las iniciativas partidistas y las respectivas decepciones del electorado han sido aprovechadas por los nuevos partidos políticos, «alternativos o rebeldes», como se les ha dado en llamar. Entre ellos tenemos al United Kingdom Independet Party (UKIP), de Mark Reckless, de corte populista y eurofóbico, con posturas particularmente fuertes en el tema de la inmigración, cosa esta que ha llevado a Cameron a endurecer su propio discurso para no perder seguidores.

«La mayoría apoya la renacionalización de los trenes y de la energía, quieren más impuestos para los ricos, más derechos de los trabajadores. En temas económicos se identifican más con la izquierda. Pero ha cuajado un sentimiento de que no hay alternativa.» así lo declaraba el joven escritor y periodista Owen Jones en entrevista a El País. Y no es que se trate del clásico apoliticismo juvenil, sino de una aplastante realidad que ya no engaña a nadie.

Este mismo autor califica de absurdo el sistema electoral británicos, en tanto demuestra cómo las élites, o stablishmet,  logran posicionarse en el juego del poder y abandonan sus promesas luego de la victoria en las urnas.  

La juventud del Reino Unido es una de las que más se abstiene en las elecciones en toda Europa. Sabiendo esto, los laboristas han planteado en su programa la disminución del costo de la matrícula universitaria con la esperanza de ganar votos entre estos.

Principales promesas

El laborista Ed Miliband ha hecho esculpir una enorme piedra con sus «seis mandamientos». Dice que en caso de ganar la colocará frente a la Residencia del 10 de Downing Street, sede del ejecutivo británico, para tenerla bien presente cada día.

En ella se puede leer: Una fuerte base económica; alto nivel de estándares de vida para las familias trabajadoras; protección del Sistema Nacional de Salud; control sobre la inmigración; un país donde las próximas generaciones tengan un futuro mejor; posibilidad de comprar y rentar casas.

Pese a insistir en la responsabilidad fiscal y los recortes sociales no cae en la retórica anti-austeridad de su mayor adversario. Recalca que la Salud y la Educación permanecerán exentas de tales ajustes y que sus fondos se incrementarán a partir del aumento de los impuestos que tiene previsto aplicar a los más ricos y el control y transparencia sobre los paraísos fiscales.

Este líder político habla también de la supresión de los impuestos que gravan a las viviendas sociales; la eliminación de los contratos de «cero horas», que eliminan derechos laborales; una  Ley de congelación de las tarifas energéticas; el No al referéndum sobre la permanencia de Londres en la Unión Europea; y la renovación del programa de submarinos y misiles nucleares Trident.

Por su parte, el actual Primer Ministro y candidato por el Partido Conservador, David Cameron, insiste en trabajar por la eliminación del déficit público (menos inversión en programas sociales) y la disminución de los impuestos. Propone congelar los beneficios otorgados a las personas en edad laborable y erradicar las ayudas tocantes a la vivienda para aquellos con edades entre los 18 y 21 años.

Plantea celebrar un referéndum en 2017 para llevar a cabo la salida de su país de la UE y endurecer las posturas del gobierno frente a los radicalismos, léase el islamismo en primera instancia.

Sin dudas estas elecciones pueden ser significativas no solo para el país, sino para Europa. Una salida de los británicos solo agudizaría la crisis que vive hoy la Unión, deteriorada ya por la crisis económica y el reto que supone el caso de Grecia.

Pese a las alentadoras estadísticas económicas que muestra el Reino Unido, la población se siente muy decepcionada del modo de vida. Muchos periodistas hablan de que la ideología británica actual es el cinismo y que los resultados de estas elecciones solo dependen del azar de ese día.

Andrey V. Ruslanov / 7.mayo.2015