Civilización Comunista. Parte 1: Una mirada desde la Teoría de la Complejidad

  1. A modo de marco teórico: Ciencias Sociales y Teoría de la Complejidad

El siglo XXI será el siglo de la Complejidad. Stephen Hawkins

Another kind of behavior closely linked to chaos is complexity. A complex system is one in which numerous independent elements continuously interact and spontaneously organize and reorganize themselves into more and more elaborate structures over time.(Byrne, 1998)

Para la realización de este análisis me propongo usar como base la perspectiva que brinda la Teoría de la Complejidad, a la vanguardia hoy del pensamiento científico. Nada más oportuno para este tema que se presenta como uno de los retos de la intelectualidad del mundo entero.

Aunque la Teoría de la Complejidad tiene como uno de sus orígenes a la Cibernética otros intelectuales se acercaron a procedimientos similares desde la óptica de las Ciencias Sociales y pudieron sintetizar sus estudios gracias a los descubrimientos de los matemáticos. Tal es el caso de Edgar Morin, quien nos ofrece un Método para repensar el pensamiento humano desde su nacimiento hasta el día de hoy.

 “En las últimas décadas del siglo pasado comenzó a ceder espacio ante la idea de un mundo complejo, formado por múltiples componentes en interrelaciones no lineales, un mundo sorprendente, cuyos fenómenos podían emerger espontáneamente, con franco irrespeto de las grandes leyes enunciadas por la Ciencia Social (y por la ciencia en general)” (Massip, s/f).

“Tratar de enfocar la Economía Política desde el punto de vista de la Teoría de la Complejidad es tarea complicada (aunque no necesariamente compleja), (...) puesto que la realidad, cuando en ella intervienen múltiples elementos o componentes, tiende a presentarse de manera  más compleja.”  (Massip, s/f). Y es aquí donde nuestro análisis debe enriquecerse en busca de la multicausalidad de los elementos que intervienen en cada proceso.

De nada nos sirven los modelos lineales y deterministas formulados durante los siglos anteriores. Ahora es preciso que observemos los fenómenos sociales como un gran número de elementos similares pero independientes e interactuantes en múltiples y particulares situaciones,  los cuales a su vez se encuentran en constantes movimientos y la adaptación de estos a las nuevas circunstancias, la auto-organización y la auto-reproducción de estos sistemas, su atención a las reglas locales, y la progresiva complejidad en la transformación de los sistemas hacia un estatus más sofisticado.

Ahora deberemos considerar también la espontaneidad de los movimientos de estos sistemas y atender con cientificidad el valor del error y el papel que juega en la conformación del agente en movimiento.

Por otra parte “el sistema económico puede ser comprendido como un sistema dinámico y complejo, formado por múltiples componentes en interacciones no lineales: Instrumentos económicos como el dinero, las acciones, letras de cambio, obligaciones, contratos documentos varios, y otros instrumentos que adquieren “vida” independiente; la partícula elemental del sistema es el individuo. Ello ya de por sí subraya la complejidad del sistema en su conjunto, pues su componente básico y primario es un sistema complejo en sí mismo. Conductas, acciones, emociones, experiencias, convicciones, creencias y entorno, entre otros factores, tienden a establecer la dinámica individual de este componente; Cada individuo actúa en una red de interacciones locales, emitiendo y recibiendo información, modificando su conducta y su subjetividad y modificando la conducta y la subjetividad del entorno. Al mismo tiempo, dadas las características del componente, cada individuo tiende a representar en sí mismo (aun cuando no pueda lograrlo) al sistema en su conjunto, a explicarlo, a asimilar toda la información posible, más allá de su red “local”, estas tendencias pueden manifestarse en los individuos con mayor o menor fuerza, y su posición en el sistema puede ayudar a desarrollarlas o inhibirlas. Las posibilidades de comunicación y transmisión de información son importantísimas en relación con esta cualidad del sistema; El sistema es abierto en muchos sentidos, al entorno en su conjunto como sistema, pero es abierto también a nivel individual, pues la conducta de cada uno de sus microcomponentes, tiende a ser influenciada por todo el entorno. Así los actores económicos son al mismo tiempo actores sociales, políticos, familiares, culturales, entidades biológicas, etc; El sistema tiende a mantener su organización interna y a disminuir la entropía, al mismo tiempo la complejidad del comportamiento de sus componentes, y los crecientes flujos de información aumentan los desequilibrios y provocan la emergencia de nuevos fenómenos y estructuras, así como cambios cualitativos en sus componentes. Las tendencias a la autoorganización y a la emergencia de lo nuevo no excluyen la posibilidad del caos y la desaparición del sistema en sí, como una de las múltiples probabilidades de conducta dinámica (Massip, s/f)”.

2.       Principios del Socialismo

El universo es un coctel de orden, desorden y organización. (Morin, 2007)

El significado de las Formaciones Económico-Sociales planteadas por Marx y Engels no ha sido aprehendido con el sentido más completo con el que fueron planteadas. No se trata de un simple sistema económico derivado  de  las relaciones de producción y de propiedad predominante, sino de la síntesis de una descripción global de los distintos estadios alcanzado por una sociedad dada.

Del estudio de Marx que El Capital nos muestra podemos aprender la lógica elemental de la sociedad capitalista desde la mirada de la Economía Política. Pero no se trata de que nos quedemos en ese paso, sino de interpretar y deducir las implicaciones que el predominio de estas leyes (económicas) tiene en el resto de los subsistemas que conforman la sociedad en cuestión. Los clásicos denunciaron a lo largo de su lucha cómo sucedía esto y gracias a ello podemos descifrar la lógica de funcionamiento en el capitalismo.

En quinientos años de vida el capitalismo se encargó de extender su lógica a cada uno de los sectores que conforman la sociedad y los ajustó a la lógica del capital. De ahí se derivaron, con el transcurrir de los siglos, un gran sistema que hizo de sus subsistemas entes independientes e interdependientes a la vez. El capitalista pasó de ser un negociante de nuevo tipo en la sociedad feudal al hombre típico dentro de la sociedad capitalista. De la lógica del sistema económico nació una lógica ética, y a su vez del sistema ético nacieron argumentos y variaciones que modificaron al sistema económico. Lo mismo ocurrió con el sistema político, jurídico, cultural...

El capitalismo supo crear, a medida que iba creciendo, su propia civilización. Nació del sistema económico pero rápidamente se convirtió en un suprasistema que dio origen en su seno a su propio sistema económico (con variaciones según cada una de sus circunstancias de desarrollo, entiéndase país y tiempo) y tradujo el resto de los sistemas (político, cultural, ideológico, jurídico...) a su propio modelo. Cada uno de ellos se desenvolvió en su interior de manera auto-inter-independiente, y a la vez de forma auto-reproductiva. Es por ello que podemos ver en la historia de este modelo civilizatorio un desarrollo sostenible para sí mismo y una efectiva consolidación de sus patrones.

Claro, cuando hacemos alusión al éxito del capitalismo no debemos olvidar que nos referimos a los beneficios de aquellos que lo crearon y lo llevan adelante: los capitalistas, sus únicos ciudadanos legítimos, aquellos que reciben sus “bondades” y tiene voz para determinar el rumbo que este pueda tomar. ¿Qué pasó con el resto de los seres humanos que habitan la Tierra? Bueno, todos sabemos la historia: al principio, en aquellos tiempos de ignorancia extrema y desunión entre las capas humildes los capitalistas supieron aprovecharse del potencial que les ofrecían estas obedientes ovejas del Señor. Pero hombres como Marx, Engels y Lenin se encargaron de hacer ver a los obreros su triste destino y el derecho que tenían de cambiar el orden de cosas a favor de las grandes mayorías.

Las revoluciones fueron la opción de los obreros de aquellos tiempos, quienes con lucidez se dieron cuenta que no había otra salida posible para conquistar un mundo donde el que trabaje reciba la justa recompensa de su sacrificio y que el rumbo de la sociedad sea determinado por las grandes mayoría en un sistema que se corresponda con la democracia de todo el pueblo y no con la de los ciudadanos del capital (los capitalistas). Pero la historia no resultó tan feliz como todos pensaban y los ganadores de aquellas revoluciones no supieron asirse a sus propios trofeos.

Para comprender esto revisemos algunos postulados de lo sucedido. “Si seguimos la línea teórica del “socialismo real” del siglo XX, el socialismo debe ser una sociedad donde predomine la propiedad social sobre los medios de producción (siempre la forma estatal de propiedad debe ocupar un lugar relevante en esta categoría de propiedad social), la economía se dirige mediante la planificación, relegando a un segundo plano al mercado, la dirección planificada se ejerce por el Estado (con un importante nivel de centralización de los recursos y las decisiones), el consumo social juega un importante papel, destacándose la universalidad y gratuidad de prestaciones sociales para la salud, la educación y la seguridad social; por último la dirección política está a cargo de una vanguardia (el Partido) la que conduce al resto de la sociedad en la tarea de “construir” el socialismo” (Massip, s/f).

Esta fue la fórmula que todos creyeron nos conduciría al cielo en la tierra. Pero la práctica demostró que todo era más complejo.

Los diferentes países que llevaron a cabo la construcción de FESs socialistas adoptaron entre sí diferentes variantes dentro de los principios anteriormente mencionados. E incluso, en un mismo país los enfoques cambiaron en el transcurrir del tiempo.

¿Por qué se destruyeron aquello modelos que “construían” el socialismo a pesar de contar con varias décadas de trabajo y experiencia (la URSS 70 años y Europa de Este más de 30)? De la respuesta a esta pregunta nace la tesis del presente trabajo y a continuación la posible respuesta que, más que una intento de buscar respuestas a las causas y el señalamiento de culpas y culpables, se trata de una propuesta teórica de cómo debe manejarse la revolución para que los desposeídos conquisten lo que por derecho les corresponde.

a.      

Luego de superar los años de guerra que siguieron al Triunfo de la Revolución de Octubre el País de los Soviets pudo emprender la construcción pacífica del socialismo. Ello coincidió con la convalecencia de Lenin y su retiro de la vida política activa. Sus últimas palabras estuvieron dedicadas a advertir los posibles errores en que podía caer la dirección del país.

¿Se cumplió lo que dijo? ¿Aquellos hombres que cada Primero de Mayo juraban fidelidad ante su tumba en la Plaza Roja hicieron lo que enseñó en vida y dejó escrito en su extensa obra? Las opiniones al respecto son encontradas, sobre todo entre sus detractores y apologetas. A mi criterio el asunto se presenta de forma clara: Luego de Lenin en la URSS murió todo intento real de construcción de una sociedad socialista. Stalin desarrolló una versión totalmente averrada y manipulada de lo que del socialismo podía esperarse. El sistema político que existió en la URSS a partir de Stalin se basó en el totalitarismo de su líder, al estilo de Luis XIV y su “el Estado soy yo”, pero Stalin lo amplió más: “El país soy yo”. Un bloque monolítico donde las decisiones provenían de forma directa desde arriba y que cualquier intento de discrepancia en las opiniones era considerado como “alta traición a los intereses del pueblo”.  Ejemplo de ello son las purgas de los años 30 y los gulags.

¿Dónde quedó la democracia que sería la  base fundamental del sistema? ¿No se suponía que ahora iban a contar la opinión y los deseos de las grandes mayorías? ¿Cómo sabía Stalin lo que deseaba el pueblo y lo que era mejor para las grandes masas? Ah! Aquí entra el Partido, la vanguardia que sacó a los obreros y campesinos de la oscuridad e hizo posible que la Revolución triunfara. Pues este partido se olvidó en gran medida de su labor educativa (“Persuadir, persuadir, persuadir”, como dijera Lenin) y se acostumbró, facilitado esto por su alto prestigio entre las masas luego de la guerra, a manadar, mandar y mandar. Pero dentro de este partido tampoco había democracia, ni siquiera el centralismo democrático por el que avogara Lenin, todos escuchaban las palabras del líder, el autoproclamado heredero del ahora deificado ateísticamente Lenin.

En cuanto a la economía sucedió lo siguiente:

“El primer período de la construcción socialista hasta la II Guerra Mundial se enfrentó al problema básico y principal de la abolición de la propiedad capitalista y de la gestión planificada de los problemas sociales y económicos que se habían heredado del capitalismo y se exacerbaron por el cerco y la intervención imperialista. Fue durante este período cuando el poder soviético redujo drásticamente la profunda desigualdad que la revolución había heredado del imperio zarista.  Entre 1917-1940, el poder soviético logró principalmente éxitos. Llevó a cabo la electrificación e industrialización de la producción, la expansión de los medios de transporte y la mecanización de una gran parte de la producción agrícola. Se inició la producción planificada y se alcanzaron niveles impresionantes en el desarrollo de la producción industrial socialista. Se desarrollaron con éxito las capacidades productivas domésticas en todas las ramas industriales. Se crearon las cooperativas de producción (koljós) y las granjas estatales (sovjós), y así se estableció la base para la expansión y predominio de las relaciones comunistas en la producción agrícola” (Mészaros, 2005).

Tomemos estas ideas como axioma y formulemos las preguntas que nos interesa: ¿Pero lograron desarrollar efectivamente una economía socialista? ¿Alcanzaron la socialización real de la producción? ¿A qué precio se obtuvieron estos éxitos?

Las dificultades emanadas de la puesta en práctica del primer plan quinquenal en 1928 convención a la dirección soviética que era necesario barrer con lo que de capitalismo sobrevivía en el país.  La política del “ataque socialista contra el capitalismo” se llevó a cabo en condiciones de intenso enfrentamiento entre las clases antagónicas. En el campo teórico se encontraron dos posturas: los que abogaron por el uso de las relaciones monetario-mercantiles y los que las rechazaban totalmente. Los primeros creían que era muy prematuro eliminarlas y los segundos que eran la base de las trabas en la marcha de la construcción del socialismo. Con Stalin triunfó la primera postura pero luego del XX Congreso del PCUS se aceptó  la ley del valor como ley del socialismo. Para solucionar los problemas que surgieron en la economía se utilizaron medios y vías que pertenecían al pasado. Con la promoción de las políticas “de mercado”, en lugar del reforzamiento de la propiedad social y la Planificación Central. Los economistas “de mercado” (Lieberman, Nemtsinov, Trapeznikov, etc.) afirmaban que la causa teórica era la negación voluntarista del carácter mercantil de la producción en el socialismo, la subestimación del desarrollo de la agricultura y la sobreestimación de la posibilidad de intervención subjetiva en la administración económica.

 

Aún así el atraso y el estancamiento fueron las características de la economía soviética. La Revolución Científico-Técnica se quedó a la saga de lo que los clásicos avizoraron que sería luego de la liberación de las fuerzas productivas y la eliminación de la explotación del hombre por el hombre.

 

Ante este punto se nos presentas las palabras de Francisco Hidalgo-Gato cuando afirma: “La ley económica fundamental de cualquier régimen socioeconómico expresa la finalidad última a que se somete allí la producción social; pero no solo eso, también lleva implícito que, de la realización concreta de tal fin -y no otro- emerjan continuadamente los incentivos que garantizan la reproducción y desarrollo de esa sociedad” (Hidalgo-Gato, 2010).  Es por lo anterior que podemos ver la importancia de la construcción de un sistema de autoreproducción que vaya más allá de la economía y contribuya a la implementación efectiva de las medidas económicas.

Aquí nuestro análisis pudiera bifurcarse en dos: primera posibilidad: lograr un sistema económico auto-suficiente capaz de reproducirse por sí mismo y valerse de los demás sistemas para su consolidación, esto es, un carácter altamente desarrollado; segunda posibilidad: un sistema que para su implementación efectiva (real) y consecuente reproducción esté expuesto a la interacción con el resto de los subsistemas que conforman el suprasistema (FES, según los clásicos).

En función de los principios asumidos por la Teoría de la Complejidad optaré por la segunda posibilidad. Dada la experiencia aportada por el modelo soviético y los este-europeos quedo convencido que la falta de conformación de un suprasistema y las consecuentes leyes de interacción entre los sistemas que lo conforman privó a estos modelos de una coherencia y lo que doy en llamar Modelo Civilizatorio, capaz de poner en armonía cada uno de los subsistemas. Todo lo que lograron fue un desbalance en el que se daba atención prioritaria a algunos y desatención a otros. Por  ejemplo: preocupación por los factores económicos y desatención del sistema democrático, lo que provocó una ausencia de diálogo y aportación de las mayorías que integraban la sociedad, resultando las propuestas de grupos élites les predominantes en la toma de decisiones, que por lo general fallaron en su aplicación.  Esto decantó en un aislamiento entre sistemas evidentemente interdependientes y la creación y distanciamiento entre dos sectores de la sociedad: los gobernantes y los gobernados, cuando en el socialismo ambos deben concretarse en el mismo sujeto. Resultó entonces que se empezaron a filtrar los conflictos entre estos dos sistemas al resto de los integrantes: gobernabilidad, representatividad, ideología y cultura...

 “Se impone entonces la siguiente interrogante: ¿qué ha quedado realmente en pie del socialismo conocido?  En primer lugar, demostró que la voluntad política a favor de los humildes puede ser, en sí misma, un factor de desarrollo. En segundo lugar, se corroboró en la práctica, amén de errores de toda índole, que es factible lograr una distribución diferente, más justa de la riqueza. En tercer lugar, aunque con importantes limitaciones también mostró, con hechos, que se podían establecer relaciones económicas a escala internacional basadas en la colaboración y la ayuda mutua” (García, 1996).

Estos planteamientos de García Báez son justos pero los revolucionarios debemos concentrarnos ahora en rescatar la teoría primigenia del sistema y adecuarlas a la realidad de hoy. En su propio ensayo este mismo autor nos confiesa: “Estas y otras razones, me condujeron a afirmar en trabajo publicado en el año 1995 que: “La propiedad socialista tal y como fue concebida por los clásicos no ha existido (García, 1996)”.

b.      

Existe un planteamiento de Engels muy oportuno a mi tesis: “…el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual.”. En el período de transición se enuncia y comienza la experimentación de los principios del socialismo.  Algunos se dictan por decreto pero la mayoría ha demostrado que necesitan de mucho tiempo para su implantación efectiva. La inmensa mayoría alega que se necesita de mucho tiempo, que el socialismo no se construye de la noche al día (los chinos hablan de un lapso de 100 años). Pero, concretamente en qué consiste esta demora. Muchas pueden ser las respuestas. Yo solo me detendré en un aspecto particular al cual atribuyo la importancia central:

¿Se corresponde el planteamiento oficial de los principios socialistas (los que sean) por parte de un gobierno que emprende la construcción de tal sistema con la citada frase de Engels? ¿Qué grados de estaticidad conservan a lo largo del período de transición? ¿Qué tanto se ajustan a las situaciones cambiantes de dicho país y su interacción con el mundo? A esta última pregunta la Teoría de la Complejidad presta una importancia central.

Si analizamos los ejemplos que la historia contempla en su haber contamos con casos riquísimos. Muchos plantean que el socialismo de la URSS se desplomó por no adaptarse con la suficiente pertinencia y eficiencia a los contextos mundiales y a los suyos propios a medida que el país progresaba(Es curioso ver como tenía un alto desarrollo en la industria aero-espacial y uno pésimo es el sector de la vivienda, por solo poner un ejemplo). Otros afirman que China ha triunfado por lograr precisamente todo lo contrario.

Según el pensamiento Complejo un sistema social, como sistema vivo al fin y al cabo, debe, para su exitoso desarrollo y reproducción, contar con una auto-eco-organización que permita el reflejo y contacto directo de las partes con el todo.  (Recordemos además, de gran ayuda para esta parte del análisis, los principios enunciados en el párrafo 5 del apartado 1.) ¿Han sido las medidas tomadas por estos gobiernos lo suficientemente coherentes como para lograr el éxito y la perdurabilidad del sistema a largo plazo? La respuesta está en los periódicos de las últimas décadas y en los libros de historia más recientes.

Tomemos como ejemplo la cuestión de la Planificación socialista y la pervivencia de las Relaciones Monetario Mercantiles en el período de tránsito. ¿Cuánto se han reflejado las medidas tomadas sobre la aplicación de las mismas (que van desde negarlas hasta declararlas imprescindibles) con respecto al resto del suprasistema y de los subsistemas que lo conforman? ¿Tuvieron  en cuenta los dirigentes chinos el subsistema ético en la puesta en marcha de las empresas extranjeras que utilizan mano de obra local (en las cuales se descubre con frecuencia la utilización de menores de edad y las pésimas condiciones de trabajo)? Pasar esto por alto les costó que este subsistema se dañara y dañara al resto. ¿Están los chinos hoy más cerca del paradigma de humanismo por el cual el socialismo fue creado?

Otro ejemplo es la cuestión de la equidad en la sociedad que se construye nueva. Para ello, según Alfredo González Gutiérrez, debemos determinar: “¿Cuál es el mínimo indispensable que satisface los derechos económicos básicos? Y ¿Cuánta diferenciación de la riqueza y los ingresos es admisible en una sociedad socialista?” (González, s/f). Para determinar la primera interrogante creo que debemos tener muy en cuenta los patrones socioculturales que pueden intervenir, entiéndase también incorporado a esto la subjetividad a nivel social en cada contexto sociohistórico. En cuanto a la segunda cuestión insisto en que es importante no descuidar lo que veo como una primicia: la meta de alcanzar un determinado nivel de riqueza tiene que desplazarse por otro que posibilite a nuestra especie concentrarse en virtudes cada vez más altas. El trabajo político-ideológico en la revolución civilizatoria comunista debe enfocarse en esta cuestión y permanecer en primer plano (Ello ha salvado a la Revolución Cubana).

Creo que después de la postura asumida en mi análisis anterior lo que nos queda es fundamentar la esencia y las características elementales del Modelo Civilizatorio como armazón integrador para el sistema social que tantas revoluciones y contrarrevolucines ha parido.

 

BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA

Byrne, David (1998): Complexity Theory and the Social Sciences. Edición digital

CA (s/f): “Causas y consecuencias del derrumbe del socialismo europeo”. Revista del Centro de Estudios de Europa

Engels, F. (1847): “Principios del Comunismo”.

Fernández Arner, A. (s/f): “El socialismo y la actualidad”.

García Báez, R. (1996): “Globalización y socialismo. Fortalezas reales y supuestas del socialismo”.

González Guitiérrez, A. (s/f): “Socialismo y mercado en la etapa actual”.

Hidalgo-Gato, Francisco (2010): “Acerca del equilibrio dinámico de una economía socialista y las condiciones de su realización”.

Marx, C. (1875): “Crítica del Programa de Gotha”.

Massip, José (2008): “Economía Política del Socialismo: notas para un enfoque a partir de la teoría de la complejidad”.

Mészaros, Isván (2005): “Más allá del capital”

Morales Domínguez, E. (s/f): “La economía política marxista: retos en un tercer milenio”.

Morin, Edgar (2007): “Introducción al Pensamiento Complejo”. Editorial Pablo de la TorrienteBrau.