La agonía del Imperio

Todo parecía ir bien cuando, a pocos meses de celebrarse en Panamá en abril próximo la Cumbre de las Américas, EEUU había decidido iniciar un diálogo con Cuba para restablecer relaciones diplomáticas. Los presidentes de América Latina miraron hacia Washington con una mezcla de sorpresa (¿o sospecha?) y alegría. Todo indicaba que se respirarían nuevos aires en el istmo americano.

Pero parece que los halcones imperiales no podían darse el lujo de tener a un presidente tan condescendiente como Obama, haciendo las paces con los comunistas cubanos y sentándose a negociar con el programa nuclear iraní. Tanta ha sido la presión que el flagrante Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, declaró, a través de una orden ejecutiva, a Venezuela como una amenaza extraordinaria para la seguridad de su país.

De un momento a otro el escenario cambió por completo.

Desde La Habana hasta Beijín, pasando por todas las capitales del Tercer Mundo, EEUU se encontró con el rechazo resuelto a tal acto de injerencia. Ahora en Twitter se replica por millones el lema “Todos somos Venezuela”.

¿De dónde sale tan poca falta del sentido de la estrategia? ¿Es tanta la presión que recibe Obama de parte de los republicanos que ni siquiera pudo esperar a que concluyera la Cumbre de abril? Si en algún momento la Casa Blanca esperó obtener algún fruto diplomático en la cita de Panamá, ahora de seguro solo recibirá injurias de los “presidentes antiimperialistas”, tal y como los denominara el presidente socialista boliviano Evo Morales.

Y todo no termina ahí. Politólogos como Atilio Borón dan por sentado que una vez exterminada Venezuela los yanquis irán a por Bolivia y Brasil. A Washington no le bastan ya los problemas en Ucrania que lo enfrentan a Rusia, o el permanente conflicto en Siria y el ahora generalizado Estado Islámico haciendo atentados por doquier. El Imperio necesita un mundo totalmente inestable porque se siente débil y vulnerable ante otras naciones que le van quitando poco a poco su pretendida hegemonía.

Los EEUU se comportan hoy con la lógica el león acorralado. Está dispuesto a lanzar sus últimos y más feroces rugidos por evitar su eminente fin.

Estamos en un momento de grave peligro para toda la humanidad. Si Washington lanzó sin pudor alguno sendas bombas nucleares sobre Japón en 1945 con el solo propósito de hacer temer a un mundo en el que una orgullosa URSS se alzaba como vencedora de la II Guerra Mundial y retaba la hegemonía yanqui, hoy la situación es muy similar.

Los países BRICS presentan una alternativa al modelo de capitalismo despiadado que EEUU ha impuesto sobre el mundo en los últimos cien años. Países de regiones como América Latina se unen en busca de una verdadera soberanía, la economía de China ya está a punto de ser declarada como el motor del mundo, y naciones como Rusia recobran el protagonismo diplomático y militar de antaño.

Este es el momento en que todos los pueblos del mundo deben unirse. No podemos permitir que nuestras vidas sigan sometidas a la hegemonía del Imperio. Seamos fuertes para poder asistir a su caída, que ya comienza.

Andrey V. Ruslanov / 17.marzo.2015