Herencia valiosa

Hace 97 años la burguesía de todo el mundo experimentó por vez primera el miedo ante la amenaza real de muerte. Desde entonces los burgueses no han podido dormir en paz. Se han vuelto obsesivos y paranoicos, y han desarrollado una morbosa inteligencia capaz de llevar al capitalismo y su sistema de dominación a niveles insospechados, en busca de la supervivencia y la obtención cada vez más alta de riquezas.

Hace casi un siglo que los obreros y revolucionarios de todas las clases triunfaron por vez primera y lograron imponer su dictadura, dándole fin a la despiadada explotación a que estaban sometidos. Había caído la nobleza y la burguesía rusas, siendo despojadas del poder y las riquezas acumuladas tras largos siglos de saqueo y robo sobre sus pueblos.

Para el resto de los pueblos del mundo, el triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 significó la esperanza de un futuro mejor, y la convicción de que otro tipo de sociedad, más justa y equitativa, era posible. Desde entonces el mundo ha sido otro. Desde entonces las luchas por la libertad, democracia y equidad plenas se han intensificado.

Pero la primera experiencia en la construcción del socialismo, de la nueva sociedad, de esa otra “cosa” que debe seguir al capitalismo y negar su nefasta esencia, demostró lo difícil que resulta esa tarea, y que la burguesía  y el imperio internacional del Capital no se quedarán de brazo cruzados. De este modo, los propios errores internos y las presiones externas llevaron a la URSS a su declive total en 1991. No obstante, ello no prueba que el socialismo sea un fracaso, se trata simplemente de una falla del primer modelo en aplicarse en la historia. Al capitalismo le ha llevado 500 años construirse y consolidarse, en todo ese tiempo son muchos los fracasos que acumula. Es por ello que los revolucionarios de todo el mundo debemos insistir.

La campaña de descrédito desatada por la burguesía y la contrarrevolución se intensificó tras la caída de la URSS y el Campo Socialista. Luego de 6 años de perestroika y glasnost la Revolución de Octubre fue presentada como un acto de terroristas que atentaron contra el “desarrollo lógico de la historia”, una “interrupción” en el desenvolvimiento natural de la sociedad rusa. Claro, semejante cambio brusco en el consenso social fue posible tras un lavado de cerebro iniciado por Mijaíl Gorbachov en 1985, pero que tuvo su base en la reformas aplicadas por Nikita Jrushiov en la década de los ´50.

En la Rusia de hoy el 7 de noviembre ya no se celebra como antes, solo los comunistas organizan mítines para rendir honor al pasado. En el resto del mundo la fecha es recordada por los partidos comunistas y otros partidos de izquierda, pero siempre sin el júbilo de antes. Esta fecha se convierte en un día de reflexión acerca del pasado y las perspectivas del movimiento revolucionario de cara al futuro. Lo curioso de este hecho es que las nuevas izquierda surgidas en los ´90 y los 2000 desatienden en su mayoría a este histórico suceso. Y es natural, ello simboliza la ruptura con el modelo fracasado, al que acusan a viva voz de autoritario, totalitarista y reaccionario. Argumentan que el experimento eurosoviético no fue auténticamente socialista, sino que devino en una aberración reaccionaria pseudocapitalista que no otorgó al ser humano su definitiva liberación.

Si bien es positivo que estas nuevas izquierdas y movimientos sociales hayan rescatado la herencia directa de los clásicos del marxismo, y que de manera creadora lleven adelante la lucha revolucionaria en sus nuevos contextos, resulta infantil y contraproducente que renieguen del pasado, de estas primeras experiencias socialistas. Con ello solo le hacen el juego al enemigo explotador en su guerra de zapa ideológica a fin de fragmentar, desunir y deslegitimar al socialismo como alternativa viable al capitalismo.

Estudiar profundamente el legado de esas experiencias del siglo XX nos hará fuerte hoy y nos dotará de mayor preparación de cara al futuro. La burguesía internacional es resistente y unida en un solo frente que se llama Imperialismo Global. Solo si la izquierda de todo el mundo se une incondicionalmente seremos capaces de triunfar.

La obra de V. I. Lenin, líder de esta revolución, tiene plena vigencia hoy. Sus alertas acerca de la fase imperialista del capitalismo nos develan las lógicas fundamentales de este sistema que nos explota y devora el planeta en que vivimos. El legado del pueblo soviético es el del heroísmo en la lucha por el desarrollo fraterno de la sociedad, de la lucha internacionalista y solidaria y el de la resistencia contra las potencias imperialistas. Recordar el 7 de noviembre es recordar esto. Cometieron errores, es cierto, pero seremos capaces de no cometerlos nosotros si los tenemos presentes en nuestra memoria y rescatamos esa virtuosa herencia socialista que tanto valor mantiene hasta nuestros días.