Enfoque sistémico en la organización empresarial y el Paradigma Complejo

Enfoque sistémico en la organización empresarial y el Paradigma Complejo

La Teoría General de los Sistemas (TGS) empezó a ser sistematizada por Ludwing Von Bertalanffy en la década de 1940, en principio aplicada a estudios biológicos. Pero estos mismos estudios hicieron que fuera aplicada en otras áreas del conocimiento. En la actualidad es de gran provecho para dar respuesta a varios problemas de índole administrativo y organizacional.

Primero sería pertinente definir qué es un enfoque de sistema. Según la profesora Elizabeth Huisa, se trata de una concepción de la organización como un sistema unido y dirigido de partes iguales interrrelacionadas.

Por otra parte, de acuerdo con Aquiles Bedriñaza, podemos definir sistema como “el conjunto organizado de cosas o partes interactuantes e interdependientes, que se relacionan formando un todo”. Así, podemos ver a la TGS por una perspectiva integradora, donde es muy importante la interacción y aquellos conjuntos que a partir de ella brotan; y forma un ambiente propicio para la socialización e intercambio de información entre especialistas.

Ahora, ¿qué entendemos por organización? Según Edgar Morin “es la disposición de relaciones entre componentes o individuos que produce una unidad compleja o sistema, dotado de cualidades desconocidas en el nivel de los componentes o individuos. La organización une de forma interrelacional elementos o eventos o individuos diversos que a partir de ahí se convierten en los componente de un todo. Asegura solidaridad y solidez relativa a estas uniones, asegura, pues, al sistema una cierta posibilidad de duración  a pesar de las perturbaciones aleatorias. La organización, pues, transforma, produce, reúne, mantiene”. (Morin, 1977:126)

Es importante que advirtamos a partir de aquí que el problema de la organización ha sido maltratado, al igual que el de sistema (pues son las dos caras de un mismo asunto). Cada disciplina ha tomado de sí aquello que le interesa y por tanto lo ha abordado pobremente, esencialmente bajo el término de estructura.

En el caso de las empresas podemos ver que estas están compuestas por personas, máquinas, materiales, dinero, herramientas y otros componentes que se articulan a través de la organización; y esta a su vez se relaciona con entes externos como pueden ser otras empresas, proveedores, clientes, etc, siempre a partir de los mecanismo y reglas económico-sociales (sin excluir las políticas) existentes entre ellos.

Visto de este modo resulta pertinente la implementación de la TGS y la Teoría de las Organizaciones para la comprensión de los procesos empresariales. Pero al mismo tiempo surgen cuestiones de índole epistemológico-interpretativas que pueden dañar el entendimiento de dichos fenómenos.

“La primera y fundamental complejidad del sistema es asociar en sí la idea de unidad, por una parte y la de diversidad o multiplicidad por la otra, que en principio se repelen y excluyen. Y lo que hay que comprender son los caracteres de la unidad compleja: un sistema es una unidad global, no elemental, puesto que está constituida por partes diversas interrelacionadas. Es una unidad original, no originaria: dispone de cualidades propias e irreductibles, pero debe ser producido, construido, organizado. Es una unidad individual, no indivisible; se puede descomponer en elementos separados, pero entonces su existencia se descompone. Es una unidad hegemónica, no homogénea: está constituido por elementos diversos, dotados de caracteres propios que tiene en su poder”. (Morin, 1977: 128)

Es por ello que este mismo autor insiste que el todo es más que la suma de las parte y que el sistema tiene más que componentes yuxtapuestos. Línea que sigue Bedriñaza al plantear que, en el caso de las personas que integran la organización (empresa), interactúan, colaboran y se coordinan para lograr un fin común.

En el caso de los colectivos de periodistas este constituye hoy uno de los mayores retos y que ha puesto a prueba el dominio de estas cuestiones. Me refiero al caso concreto de la “redacciones integradas”, presentes en aquellos medios de comunicación tradicionales (prensa plana, radio y televisión) que, dada la aparición y rápida demanda de las nuevas tecnologías de la información y las telecomunicaciones han tenido que traducir e integrar sus contenidos a los nuevos formatos, y crear en la mayoría de los casos plataformas digitales disponibles en el ciberespacio.

Justamente, cómo poner en práctica esta estrategia ha hecho que los medios rediseñen sus rutinas productivas, o sea, visto desde las teorías anteriores, la elaboración de una nueva forma de interacción entre los elementos que componen la Redacción del medio así como los servicios que prestan a través de sus contenidos.

Es por ello importante la crítica que hace Morin a la TGS cuando plantea que “Aunque la teoría de los sistemas ha considerado de manera simplista (“holista”) el concepto mismo de sistema, a menudo se ha encontrado, no obstante, con la idea de antagonismo. (…) La teoría de los sistemas abiertos no ha formulado el carácter intrínsecamente organizacional del principio de antagonismo. (…) La idea de sistema no es solamente armonía, funcionalidad, síntesis superior, lleva en sí, necesariamente, la disonancia, la oposición, el antagonismo. No hay organización sin anti-organización”. (Morin, 1977: 146)

Llegados a este punto podemos preguntarnos: ¿es entonces suficiente con la interacción adecuada de los componentes del sistema y el funcionamiento de este como sistema abierto? A esto Morin responde que la organización de un sistema es la organización de la diferencia, y que establece relaciones complementarias entre las diferentes y diversas partes, así como entre las partes y el todo.

En este aspecto nos puede ayudar mucho la Teoría de la Complejidad (y en especial la Geometría de los fractales). Ellas nos hacen alusión a tres principios básicos que, a mi considerar debemos tener en cuenta: El primer principio es el de autosimilaridad, el segundo se llama hologramático, y el tercero es el recursivo. De estos quiero detenerme en el principio hologramático. Este explica el concepto de holograma, que no es más que la presencia en cada uno de los componentes del sistema la replicación de la información (en este caso funcionamiento) del todo al que forman parte.

Entonces, ¿no sería más efectivo, para cualquier tipo de organización, que cada uno de sus componentes lleve en sí el espíritu de todo el conjunto? En el caso concreto de una empresa, ¿no sería más efectivo que todo empleado conociera al menos la esencia de la lógica de la totalidad empresarial? Estoy convencido que ello lo orientaría mejor para el cumplimiento efectivo de sus actividades; le daría mayores posibilidades para la innovación y reduciría considerablemente su margen de error.

En ejemplo de este fenómeno se traduce en los llamados Departamentos de Comunicación. La experiencia ha demostrado que la suma mecánica de estos a la empresa no ha dado los resultados esperados. Sin embargo, aquellas empresas que sin tener dicho departamento, pero que comprenden su lógica de funcionamiento, han logrado que cada uno de los departamentos o secciones con las que cuenta trabajen en la doble lógica de cumplir su propia actividad y a su vez como el más eficiente departamento de comunicación.

Muy cercano a estas ideas se encuentra Peter Senge, profesor y director del Centro de Aprendizaje Organizacional del MIT, EEUU. Bajo los principios de la Organización Inteligente el nos propone la idea de La Quinta Disciplina.

Según Bedriñaza, la organización inteligente está integrada por el dominio personal, pensamiento sistémico, aprendizaje en equipo, visión compartida, y modelos mentales. Este autor nos explica que el trabajo en equipos multidisciplinarios complementa la labor individual con el trabajo en equipo de diferentes áreas de gestión para los cuales existe afinidad temática. Así se amplía y mejora el análisis y la discusión de los temas, además que se agiliza el proceso de toma de decisiones.

Esta propuesta resulta interesante en cuanto se ha encaminado logrado a nivel intuitivo, dada por la praxis, al esbozo teórico que nos trae el Paradigma Complejo.

Ante esto debemos insistir  que “la reducción del sistema a la organización ya entrañaría una pérdida de fenomenalidad y de complejidad. Ahora bien, la organización es una noción más rica y compleja que la de estructura. Pues, ni el sistema fenoménico (el todo en tanto que todo, sus propiedades emergentes), ni la organización en su complejidad pueden ser deducidos de reglas estructurales. Toda concepción solamente estructuralista, es decir, solamente interesada en reducir los fenómenos sistémicos y los problemas organizacionales a términos de estructura entrañaría un gran desperdicio de inteligibilidad, una pérdida bruta de fenomenalidad, una destrucción de complejidad”. (Morin, 1977: 159)

Si retomamos el caso de las Redacciones Integradas podemos ver que son una fuente riquísima para la experimentación. De hecho existen en el mundo ejemplos exitosos de la puesta en marcha de estos principios. En muchos casos podemos ver cómo los periodista ya escriben pensando en los dos formatos que van a publicar, aunque luego tengan que escribir dos notas muy diferentes. Estudiarlos a profundidad vale la pena, cosa que lamentablemente no atañe a este trabajo.

A modo de conclusión podemos decir que si bien la TGS y la Teoría de las Organizaciones ha ampliado la comprensión del funcionamiento de las empresas y otras organizaciones su estudio no puede ser la copia mecánica de conceptos a los casos que los retos de la administración e incluso de la comunicación institucional nos presentan. El paradigma del pensamiento complejo da la señal de alerta en estas cuestiones y llama al estudio profundo de los saberes. Traspolar conceptos de una disciplina a otra supone el riesgo de incurrir en la banalización de sus enseñanzas y descuidar aportes epistémicos tan importantes como el señalado por el principio hologramático.

 

 

LITERATURA CITADA

Bedriñaza Ascarza, Aquiles (sf): “Teoría de los sistemas en las organizaciones”. Disponible en: http://administracion.unmsm.edu.pe

Huisa Veria, Elizabeth (sf): “Teoría General de los Sistemas en las organizaciones”

Morin, Edgar (1977): “El Método I: La naturaleza de la naturaleza”