Después de Evo Morales… ¿quién?

Los procesos de cambio en América Latina tienen como reto fundamental la continuidad de los mismos. Una vez que los actuales presidentes de naciones que impulsan proyectos populares y antineoliberales cumplan con el tiempo permitido constitucionalmente en el poder ¿qué estrategia proponen para que lo beneficios alcanzados sigan adelante?

Uno de los casos que nos debe preocupar es el boliviano. Esta semana Evo Morales  asumió su tercer y último mandato al frente del ejecutivo de su país. ¿Quién lo reemplazará una vez que este tiempo concluya? De no haber nadie los cambios iniciados bajo su gestión corren el riesgo de quedar paralizados y estancados. La oposición se puede fortalecer y echar abajo los éxitos que tanto trabajo costó al Movimiento al Socialismo, los sindicatos y otras organizaciones sociales.

Estos gobiernos han cumplido fielmente las premisas democráticas sobre las cuales se sustentan sus naciones al no pretender nunca monopolizar el poder, sino insertarse en las reglas del juego y llevar adelante sus reformas de un modo legítimo a la vista de todas las partes. Sin embargo, han descuidado la perdurabilidad de su propio legado. ¿De qué sirven unos pocos años de bondad para con el pueblo si no se cambia radicalmente el origen de sus males? ¿Pudiera evaluar positivamente la historia una gestión política que se presume de revolucionaria cuando solo muestra éxitos a título personal?

Construir una nueva América Latina, verdaderamente libre y solidaria, capaz de salir de la pobreza, las desigualdades y la explotación capitalista transnacional requiere de más de dos décadas de tímidas reformas. El Imperio y sus aliados de las burguesías locales no van a quedarse de brazos cruzados a ver cómo les arrebatan sus millonarios privilegios. Hay que dar una pelea muy dura para al menos obtener un mínimo de justicia.

Si bien es necesario agradecer la labor de presidentes como Hugo Chávez, Evo, Rafael Correa, Lula, etc. No podemos también dejar de criticarlos severamente en tanto no hicieron lo suficiente en pos de garantizar un relevo en la carrera política capaces de continuar y profundizar su labor. ¿Qué sucederá cuando ellos no estén? ¿Tendremos que esperar 50 años más para que aparezcan espontáneamente nuevos líderes ¨bondadosos¨?

Las revoluciones son un ejercicio muy necesario en el devenir de la especie humana. Y no son una actividad cualquiera, se trata de una tarea delicada y a la que hay que imprimirle mucha seriedad y compromiso. Las revoluciones no se hacen a la ligera, y cuando pueden triunfar debemos cuidarlas como lo más caro que podamos tener y procurar que continúen hacia adelante.

Evo Morales tiene el reto de seguir profundizando en estos cinco años su gestión pero más le vale hacer algo por estimular un relevo digno y consecuente si pretende pasar definitivamente a la historia garantizando a su pueblo un futuro en armonía con la Pachamama.

Andrey V. Ruslanov